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Apicultura

Las abejas son sin duda uno de los animales más ambiguos para el ser humano. Por un lado son emblema infantil, imagen utilizada por su nobleza, su colorido y su ternura. Por el otro son terroríficas amenazas voladoras cuya picadura produce un dolor intenso y un pánico a quienes ya han sido sus víctimas. Las abejas, y no exclusivamente la reina, se llevan la corona por mucho más que su imagen temperamental. Son las productoras de una de las materias más exquisitas y ancestrales, la miel. Pero tal vez no conoces todo el proceso de fabricación, muy desarrollado de hecho; la apicultura.

La apicultura es la actividad dedicada a la crianza de las abejas y la procuración de los cuidados necesarios, con el objeto de obtener y consumir los productos que son capaces de elaborar y recolectar. El principal producto que se obtiene de esta actividad es la miel.

En las pinturas rupestres del mesolítico, presentes en las cuevas, proliferan escenas sobre la recolección de la miel. Sin embargo es difícil determinar su origen aunque se calcula que estas pinturas podrían datar entre 7.000 y 8.000 años de antigüedad. Existen también datos históricos que señalan la existencia de prácticas agrícolas en Egipto, trasladando sus colmenas en embarcaciones a lo largo del río Nilo.

Los romanos también practicaron y en general heredaron las prácticas helénicas, e hicieron de ellas un objeto de culto. Los poetas geórgicos dedicaron obras a la descripción de los instintos, costumbres, inteligencia de las abejas y a la explotación racional de estos animales que nunca dejaron de sorprenderlos.

La apicultura alcanzó su apogeo cuando el único elemento conocido para endulzar los alimentos era la miel. El descubrimiento de América y la plantación de caña de azúcar en las regiones tropicales del nuevo continente, decrecieron la importancia de la apicultura. Sin embargo su práctica no se interrumpió en ningún momento.

La apicultura moderna comienza con la creación de los panales y los cuadros móviles. Se reutilizan los mismos al realizar la cosecha de miel, las hojas de cera estampada y los extractores mecánicos. Las abejas son insectos sociables que viven agrupados en la colmena, en la que hay tres tipos de abejas: abeja reina, abeja obrera y zángano.

La abeja reina

La abeja reina tiene como función poner huevos; tiene el abdomen más alargado y las alas más cortas. Es la encargada de segregar una hormona que mantiene unidos a los habitantes de la colmena.

Una vez eclosionado un huevo, la larva será alimentada durante todo su ciclo con jalea real, preparada por las abejas obreras. La larva se convertirá en ninfa y tendrá una vida de 7 días y medio. Alcanzado el estado adulto, la reina destruirá las larvas formadas que encuentre en la colonia, si es que se ha producido una renovación de reina entre el tercer y vigésimo día después de nacer. Finalmente y después de eliminarse entre ellas, sólo una quedará al frente de cada colonia; la reina sale en “vuelo nupcial” y se aparea en pleno vuelo con los zánganos de la colmena.

Las abejas obreras

La abeja obrera se desarrolla durante un periodo de 21 días en 3 fases: huevo (3 días), larva (6 días) y ninfa (12 días). Una vez alcanzado el estado adulto, ejecuta diferentes trabajos en la colmena en función a su edad: los 3 primeros días limpian las celdillas, los 6 siguientes días segregan jalea real, alimentan a las larvas y las mantienen calientes, a partir de los 10 días de vida acompañan a la reina y ventilan la colmena con sus alas, segregan cera, fabrican la miel y construyen las celdas reales. Cuando cuentan con una edad de 19 a 20 días, vigilan la colmena para que no ingresen otros insectos y a partir de los 21 días salen al campo en busca de polen, néctar y resinas.

Los zánganos

Los zánganos nacen de un huevo sin fecundar puesto por la reina y reciben jalea real durante los tres días posteriores, para después ingerir pan de abeja como las obreras. Tienen como función fecundar a la abeja reina y dar calor a las crías, aunque pasan muchas horas en el campo y son las obreras las que mantienen la humedad y temperatura adecuados. Viven sólo en primavera y verano, no tienen aguijón por lo que no colaboran en la defensa de la colmena y no recolectan néctar ni elaboran miel.

El zángano requiere 24 días para alcanzar el estado de adulto, pasando por tres fases: huevo (3 días), larva (5 días y medio) y ninfa (15 días y medio).

El apicultor realiza distintas actividades dentro de su trabajo; durante la primavera y verano realizan labores de control de población y extracción de la miel y durante el invierno trabajan en la preparación de la madera para alojar a las nuevas familias. También indican posibles plagas de las poblaciones de abejas para tratarlas con el tiempo necesario.

El apicultor necesita una serie de elementos y herramientas para realizar con éxito su trabajo, como lo son el traje de apicultura, cepillo para desabejar, herramientas para la extracción de la miel, para el trabajo de cera, trampa cazapolen etc.

Durante los últimos años el mundo ha sido testigo de un alarmante declive en el número de abejas. Su total se redujo en un 57% de 1985 a 1997 y continúan en declive.

La miel de abeja no sólo es deliciosa, para bañar tus “hotcakes” o en una rica infusión. También sirve para la digestión, es un excelente antiséptico natural, para heridas y quemaduras. Es un gran bálsamo para los labios, para el acné, alivia la garganta irritada y pulmones congestionados. El panal también es comestible y hay quienes lo mastican para extraerle toda la miel de dentro. Cuidemos y disfrutemos los beneficios de la naturaleza, pues éstos nos cuidan a nosotros también.

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