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Géiseres, un planeta que respira.

geiserVivimos en un planeta asombroso, nadie puede dudarlo. No sólo es un espacio adaptado para la supervivencia del ser humano, está plagado de maravillosas criaturas y escenarios que hacen posible la vida. Todos nos asombramos ante la majestuosidad de un volcán en erupción, la frescura de nuestras selvas, la belleza de los animales, la imponencia de nuestros mares y el milagro de una vida que apenas comienza. Entre todas las obras maestras de la naturaleza, existe un fenómeno sorprendente, casi como si el planeta suspirara. Son los géiseres, su nombre significa “emanar” en el idioma islandés; se trata de fuentes termales que emergen a la tierra como columnas de agua caliente y vapor, ¿las conoces?

Existe en Haukadalur, Islandia, un ejemplar magnífico llamado Geysir, que ha dado nombre a este tipo de fuentes de agua termal. La formación de los géiseres requiere ciertos factores que sólo son posibles en algunos lugares del planeta y se consideran muy extraños. En total, existen cerca de un millar de ellos y casi la mitad se encuentran en Estado Unidos. Pero ¿cómo funcionan?

La actividad de erupción de los géiseres, al igual que cualquier fuente termal, es ocasionada por el unión entre el agua corriente en ductos subterráneos naturales, y rocas a altísimas temperaturas, calentadas por magma. Al entrar en contacto, el agua se calienta y se convierte en vapor, brotando a la superficie en el clásico proceso de convección, a través de canales ya establecidos hechos de rocas. A diferencia de las aguas termales, los géiseres poseen una estructura subterránea muy peculiar; se trata de un pequeño orificio que se comunica a uno o más tubos subterráneos, conectados entre sí con las reservas de agua.

A medida que éste se llena, el agua que se encuentra en las zonas externas y superficiales se va enfriando, pero es presionada bajo el agua caliente del resto de la reserva, tal como sucede dentro de una olla exprés. Así el líquido de la reserva se sobrecalienta y se mantiene en temperaturas superiores a los 100° Centígrados, su punto de ebullición.

Cuando la temperatura del fondo del géiser supera este punto de ebullición y la presión que se genera es tal, el vapor sube y atraviesa la tierra formando un cráter. Esto produce que el diámetro de la columna se vea reducido y un cierto escape de presión. Entonces, el agua sobrecalentada se combina con el vapor y bulle violentamente a través de la columna, expulsando vapor, agua y espuma. El líquido restante reduce su propia temperatura y la erupción termina. El agua que momentos antes volaba por el aire, regresa a la tierra filtrándose de vuelta hacia los depósitos para comenzar un nuevo ciclo.

Existen dos tipos de géiser, los que eclosionan de estanques de agua en series intensas e incluso violentas, llamados géiseres de fuente, y los que lo hacen en montículos de aglomerado de silicio, o chorros conocidos como géiseres de cono. La mayoría de estos fenómenos naturales ocurren en zonas cercanas a rocas volcánicas. Su rareza se debe a condiciones muy precisas ya que, incluso en lugares donde los factores parecen ser los mismos, los géiseres resultan imposibles, pues la estructura de las rocas es más débil y se destruyen fácilmente.

Los géiseres son sumamente delicados y frágiles y la más mínima variación en su entorno puede acabar con ellos. Esto ha sucedido ya debido al descuido de turistas quienes arrojan desperdicios o bien, con la reducción de afluencia del agua. En Islandia, el Strokkur hace erupción cada 14 minutos, éste es el tiempo que tarda en repetirse el ciclo. El Grand Geyser, en Estados Unidos emite durante 10 minutos cada 8 o 12 horas; el famoso Geysir de Islandia hoy se encuentra acordonado desde el 2006 por motivos de seguridad. En diversas partes del mundo encontramos ejemplares de géiseres como Rusia, Chile, Nueva Zelanda, Argentina, Bolivia, Perú, Dominica, Azores, Japón e incluso México

Pero una de sus características más excelsas tal vez sean sus colores, derivados a partir del hecho que existe vida dentro de los géiseres, a pesar de su aparente facha severa. Dentro de ellos existen proteínas y bacterias como las procariotas termofílicas. Científicos han sido capaces de estudiar estos hechos para nuevos descubrimientos en medicina, biología y tecnología.

Y aunque parezca extraño y a pesar de su escasez aquí en el planeta Tierra, los géiseres no son un fenómeno exclusivo de los terrícolas. De hecho, han sido observadas fuentes que hacen brotar nitrógeno líquido en Tritón, la luna de Neptuno. Éste también es considerado un géiser, pero su caso, el nitrógeno líquido puede alcanzar hasta 8 kilómetros del altura al ser expulsado. La luna de Saturno, Encélado, posee también verdaderos géiseres de agua, hecho que los científicos aún se encargan de explicar.

Nuestro planeta nos ha dado un sinnúmero de regalos que favorecen un ambiente amigable para nuestra estancia, a pesar de nuestra insistencia en destruirlo. Es muy probable que las próximas generaciones no puedan conocer fenómenos naturales tan extraños como el géiser. Por eso, nuestra responsabilidad es cuidar estos recursos naturales como si fueran nuestros… pues de hecho lo son.

 

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