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Hundidos: Grandes tesoros perdidos en el mar

Hallar un tesoro escondido, hundido en las profundidades del mar, enterrado por un malvado pirata, puede sonar a un sueño de niños, pero es ahora una realidad para muchas gigantescas empresas dedicadas a buscar las fortunas hundidas en el océano. Galeones hundidos cargados de plata, cofres con lingotes de oro antiguo, resguardados por monstruos gigantescos de madera y acero. Y el valiente que se aventure a las profundidades del agua se convertirá en millonario en un momento.

La idea de buscar tesoros hundidos, aunque parezca excéntrica, ha sido cultivada en la mente del hombre desde hace muchos años gracias a la literatura de ficción y actualmente los medios de comunicación. Sí, parece descabellado, pero algunos investigadores han calculado que una cuarta parte de todo el oro y plata del planeta han ido a parar al fondo del mar. La suma podría ser equivalente a $170,000 millones de dólares yacentes en suelo submarino.

Durante los últimos cinco siglos, centenares de embarcaciones y navegantes cargados con riquezas, naufragaron a causa de ciclones, tormentas o combates. Y no puede, más que llamar poderosamente la atención del hombre, como el canto de la sirena, y tentarlos a echar un chapuzón para explorar las maravillas marinas en busca de la fortuna. Para los que quieran lanzarse a la piratería, les traemos algunos barcos, tesoros y posiciones.

El Titanic: Posiblemente uno de los barcos más célebres del siglo XX, debido a su hundimiento y a la cantidad de vidas que se perdieron en el accidente. Según las investigaciones, en sus cajas fuertes aún quedan millones de dólares en lingotes de oro, diamantes y joyas, además de una reliquia única: el libro de Omar Khayyam, recubierto de piedras preciosas.

El Grosvenor: Atascado bajo 3 metros de arena y 6 de agua, este barco se hundió en las costas del Cabo de Buena Esperanza, en Sudáfrica, en 1783. Su recuperación fue ardua, pero instigada por la cantidad de objetos que el barco portaba en el momento de su hundimiento. Objetos, que según la evaluación aproximada podrían valer más tres millones de libras esterlinas.

El Galeón San José: Este navío español se fue a pique en las aguas del Caribe, en extrañas circunstancias. Hasta hace algunos años no se había encontrado el lugar donde reposa bajo las aguas. Actualmente, varias empresas privadas se disputan el hallazgo y la propiedad de los tesoros que portaba esta barca. Y es que, siendo el San José el navío que más recorrido hacía por mar, estaba cargado de infinidad de tesoros de las colonias.

El Nuestra Señora de la Concepción: Este barco fue tragado por las aguas en 1641, cerca de la costa de República Dominicana. ¿El culpable? Un brutal huracán que sepultó el buque a varios metros de profundidad, con una fortuna estimada de 150 millones de euros, entre lingotes de oro, plata, sedas y cerámicas chinas. En 2008 la empresa cazadora de tesoros Odyssey se propuso rescatar el barco y sus riquezas del fondo del mar.

El Nuestra Señora de Atocha: Nuevamente, una tempestad fue la causante del hundimiento de 9 barcos en 1622, entre los que circulaba el Nuestra Señora de Atocha, con un gran cargamento de lingotes de oro, plata y piedras preciosas procedentes de las colonias españolas en Perú, Colombia y México, valuado en más de 400 millones de dólares. El lugar donde reposa esta nave fue descubierto en julio de 1985, en Key West, Florida. Hasta la fecha, sólo se han podido localizar unos cuántos lingotes de plata y monedas de oro mexicanas, con valor de 70.000 dólares.

Ahora, con traje de buzo puesto, nos disponemos a seguir buscando nuevos tesoros. Los que buscamos son intangibles, son las riquezas del conocimiento y el saber. Encontremos en cada libro un cofre lleno de diamantes y monedas de oro que ni siquiera el más fuerte temporal nos pueda arrebatar.

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