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La poda de árboles

Los árboles son los organismos vivos más viejos y grandes en el plantea y maravillosamente, pese a la presencia urbana, ¡éstos sobreviven! Con frecuencia, se les planta en sitios poco favorables para crecer y es necesario recurrir a la poda. Sin embargo, un corte incorrecto puede ocasionar graves daños al árbol e incluso su muerte.

Una de las razones más importantes para podar es la reducción de riesgo de caída del árbol, ello incluye quitar ramas defectuosas, en decadencia y las dañadas. El proceso de poda se inicia cuando el árbol es joven y está recién establecido. Un árbol adulto requiere que de arbolistas profesionales que minimicen riesgos y procuren seguridad. Dicho sea de paso que ninguna poda debe causar daño o afectar la salud del árbol.

La poda de los árboles no debe ser una práctica común para cumplir con limitaciones estéticas o de espacios. De ser necesario, es preciso incurrir en prácticas especializadas de poda. Las podas ocasionales son requeridas para quitar ramas que interfieren con edificios, tráfico peatonal o vehicular pero hay cosas que nunca se deben hacer.

El desmoche, es decir, la remoción indiscriminada de ramas es una práctica incorrecta que arruina la forma y salud del árbol. Además, los cortes inapropiados causan enfermedades y descomposición generando una mayor propensión a la caída de ramas.

Si es necesario reducir o quitar una rama, lo correcto es cortar hasta un lateral suficientemente grande que tuviera por lo menos una tercera parte del diámetro de la rama que se está quitando. ¡Nunca se deben usar los servicios de una empresa que promociona el desmoche!

Los árboles son organismos complejos y la poda crea potencialmente, heridas graves. Un árbol sano y joven puede recuperarse. Por ello, siempre se debe optar por cortes pequeños que reduzcan la cantidad de tejido expuesto a agentes patógenos y aceleren su tiempo de sanación. Para quitar ramas grandes, se sugiere un ciclo progresivo de poda.

Preciso es recordar que la poda no solo afecta al follaje, sino también las raíces. Una poda excesiva ocasionará que las éstas se retraigan y recaigan, dejando al árbol con menos capacidad para absorber la cantidad de agua necesaria y transportar los nutrientes importantes.

Finalmente, al podar, se debe considerar lo siguiente:

  • Estructura: Esta estrategia de mantenimiento necesariamente inicia cuando los árboles son jóvenes. Asegura su longevidad y resulta ser el mantenimiento más económico. Ello se logra cortando las ramas con mayor relación de aspecto usando cortes de reducción. Este tipo de poda ocurre en los primeros 5 años después de la plantación.
  • Limpieza de la copa: esta poda implica quitar ramas muertas, agonizantes, enfermas, rotas o mal unidas. Además de las ramas que se cruzan o se rozan. La meta es eliminar el mínimo de tejido vivo. Esta limpieza es recomendada después de las tormentas.
  • Reducción de la copa: requiere a profesionales ya que puede ocasionar inestabilidad, caída, descomposición interna del árbol, debilitamiento y muerte. No se recomienda pero si es preciso, se deben evitar grandes heridas y no se debe eliminar más del 30% del follaje durante una sola poda. El tamaño total del árbol no debe reducirse más de un cuarto.

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