Home / Música / El efecto Mozart

El efecto Mozart

Quizá seas una de las personas que ha apostado por escuchar la música de Mozart para mejorar la concentración o bien, sepas de algunas madres que han puesto a esta música para desarrollar el coeficiente intelectual de sus hijos a muy temprana edad. En ambos casos, se persigue el efecto Mozart, efecto que en realidad, no existe o al menos, carece de fundamento científico.

Resulta que en 1993 se publicó en Nature un artículo de tres investigadores de la Universidad de California, quienes evaluaron a 36 estudiantes para resolver una serie de tests que involucraban razonamiento espacial y, tras escuchar 10 minutos de una sonata de Mozart, los estudiantes incrementaban ligeramente su habilidad, comparado con otros grupos que habían escuchado música de relajación o permanecido en silencio durante el mismo tiempo.

Tras la publicación del artículo, la mercadotecnia hizo el resto. Si bien el estudio no se realizó con ningún bebé, ni tuvo un beneficio mayor a 15 minutos o que incluso, ni siquiera se hablara de inteligencia en el artículo, lo cierto es que de alguna manera resultó ser un contenido lo suficientemente sustancial para vender “el efecto Mozart”-

“Escuchar a Mozart te hace más listo” fue lo que vendieron desde mediados de la década de los 90. CD´s, libros interactivos e incluso cascos adaptables al vientre de las embarazadas.

Estudios posteriores han intentado replicar el resultado original con un éxito variable. En 1999 se concluyó que el efecto, en caso de existir, resultaba mínimo y por tanto, despreciable. En 2010 se volvió a concluir algo muy similar tras haber analizado 40 estudios previos.

El efecto Mozart no existe y cualquiera que lo señale como verdadero, probablemente carece de todo fundamento científico.

Recibe lo mejor de Un día más Culto en tu mail
Suscríbete a nuestro newsletter y recibe nuestro mejor contenido

Dejar un comentario

Desplazar hacia arriba