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El hombre que vendió su alma al diablo por la música

En 1911 al sur de Missisipi, nació uno de los más grandes guitarristas de todos los tiempos, Robert LeRoy Johnson. Siendo el undécimo hijo en una familia negra, durante una época y lugar donde la vida era muy complicada para las personas afroamericanas, la música lo sedujo desde temprana edad.

 

Un problema de la vista le funcionó como excusa perfecta para dejar los estudios y dedicarse de llano a la música. Su primer instrumento fue un arpa, pero sus habilidades eran bastante mediocres. Ya en la adolescencia comenzó con la guitarra con resultados similares, carecía de talento.

Su vida amorosa, por otro lado, era activa. Sus múltiples relaciones lo obligaban a cambiar de lugar y de nombre, hasta que conoció a Virgina Travis, que quedó embarazada. En abril de 1930, Virginia murió durante el parto, al igual que el bebé, ella tenía apenas 16 años.

 

Este hecho marcó la vida de Johnson, que se refugió en el blues y a viajar. Su camino lo llevó de regreso a su ciudad natal donde una viuda adinerada lo recibió en su hogar y juntos tuvieron un hijo.

 

A partir de aquí, la leyenda de Johnson comienza. Su ejecución en la guitarra era perfecta, de un día a otro pasó de ser un músico mediocre a uno virtuoso. Tenía habilidades magníficas con la guitarra, se dice que podía tener una charla con la radio de fondo y era capaz de interpretar en orden cada una de las canciones, nota por nota y acorde por acorde.

El cambió fue tan grande que se comentaba que había vendido su alma al diablo. Se tiene la sospecha que fue en el cruce de la autopista 61 con la 49 en Clarksdale. Supuestamente Johnson cambiaría su alma a cambio de ser el mejor guitarrista. Esperó hasta la medianoche con su guitarra en mano hasta que apareció el diablo y la transformó; Johnson sólo tenía que deslizar las manos sobre ella para interpretar canciones alucinantes.

 

Para apoyar las especulaciones, las canciones de Johnson hablaban de desesperación religiosa y demonios interiores. Sus mayores éxitos “Crossroad blues” y “Me and the devil blues” hacen referencia al pacto que tuvo con el diablo en el cruce de la autopista.


Su éxito era incuestionable, y cuando parecía que no se podía llegar mñas lejos perdió la vida a los 27 años. Johnson es el primer miembro del club de los 27 (grupo de músicos que perdieron la vida a esa edad), donde destacan personajes como Jimy Hendrix, Jim Morrison o Kurt Cobain.

 

Si vendió o no su alma al diablo, su influencia quedará para siempre en la historia del rock.

 

 

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