Home / Música / La música imposible de Bach

La música imposible de Bach

Un bucle extraño es cuando, subiendo o bajando de nivel en algún sistema jerárquico, inesperadamente nos encontramos de vuelta justo ahí, donde hemos empezado. Así, imposible o más bien, inesperado, es el Canon per tonos de la Ofrenda Musical de Johann Sebastian Bach.

Sucedió pues que Federico II de Prusia, posteriormente conocido como Federico el Grande (1747), tuvo un entusiasta encuentro con Bach (1685 – 1750). Preciso es decir que Federico, además de extraordinario estratega, era también un amante de las ciencias y artes, además de ser diestro músico, tan apasionado como competente.

Con tales dones, Federico fue de los primeros en darse cuenta de las grandes posibilidades de un nuevo instrumento, el “forte-piano” o el “piano-forte”, creado en Italia pocas décadas antes, entre 1655 – 1731. El nuevo instrumento era una modificación del clavicémbalo que permitía una gama de volumen mucho más ancha. El rey estaba encantado con el nuevo instrumento, así que adquirió nada menos que quince ejemplares.

La pasión de Federico fue tal que cuando tuvo ocasión, convocó de urgencia a uno de sus músicos más admirados, Bach. La cita era únicamente para hacerle probar sus fortepianos. Bach probó cada fortepiano y fue invitado a improvisar composiciones sobre temas propuestos por el rey, quien impresionado, siguió desafiando a Bach para componer secuencias de tonos más y más complejas.

Un año posterior al encuentro, Bach envió a Federico un homenaje musical titulado Ofrenda Musical, una elaboración de cánones y fugas de uno de los temas propuestos, conocido como “El Tema Real”.

Lo que hace a este canon diferente es que cuando termina, o parece terminar, en realidad no lo hace en la clave de do menor, es decir la de inicio, sino en la de re menor. Bach consigue cambiar de clave sin que el oyente lo perciba. La construcción de la pieza está armado de manera que el final se conecta de manera plana con el principio.

 

Las modulaciones progresivas llevan al oído a provincias más y más remotas del tono, así que la pieza parece estar desesperadamente alejada de la clave inicial. Sin embargo, inesperadamente, después de precisamente seis modulaciones, de pronto estamos en la clave origina de do menor. Pero ahora, ¡en una octava más alta! Así, la pieza puede cerrar de manera musicalmente agradable. Nótese que en realidad, el proceso podría continuar ad infinitum.

Al margen, Bach escribió “Como sube la modulación, así puede subir la Gloria del Rey”.

Recibe lo mejor de Un día más Culto en tu mail
Suscríbete a nuestro newsletter y recibe nuestro mejor contenido

Dejar un comentario

Desplazar hacia arriba