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Los trovadores del mar

Probablemente los más primeros se refirieron al canto de las sirenas cuando escucharon esas vocalizaciones largas, elaboradas y potentes. Sin embargo y más acertadamente, no eran otros sino los cantos de las ballenas jorobadas lo que los marinos escuchaban.

Estos trovadores del mar llegan a medir entre 12 y 16 metros de longitud. En las épocas de apareamiento y parto, migran hacia aguas tropicales, recorriendo más de 20mil kilómetros en un años. Las ballenas estuvieron al borde la extinción a mediados de los años 60 debido a la caza, pese a ello, lograron recuperarse.

Así, afortunadamente, el susurro del mar se convirtió, a su vez, en el reto científico para comprender el solfeo de los cetáceos que, ultimadamente, se convirtió en la música de las ballenas al distinguirse sonidos unidad, frase, tema y canción.

Actualmente se sabe que la potencia de sus sonidos pueden llegar hasta los 170 decibeles, lo equivalente a una explosión de fuegos artificiales o el despegue de un jet. Igualmente, pueden emitir sonidos de baja frecuencia, inaudibles para el oído humano, en donde las frecuencias viajan para tener intercambios sonoros con otro miembro de la manada a miles de kilómetros de distancia.

Se sabe que las polifonías son casi exclusivas e los machos, pueden durar desde diez minutos hasta veinte e incluso, ¡treinta horas! No solo eso, también estos hermosos ejemplares pueden llevar la misma tonada por periodos semestrales.

Cada ballena tiene su propia voz, las jorobadas de la misma región, cantan la misma canción, es decir, frases iguales en un orden preciso. Anualmente, los machos de un grupo particular emiten los mismos cantos, pero también se permiten pequeñas variaciones que, a lo largo de los años, muchos años, resulta en una canción completamente diferente.

El repertorio sonoro es extenso, la hembras también tienen sus cantos que por lo regular son cortos, más sencillos y utilizados para comunicarse con sus crías. El canto de los machos tiene, más bien, fines reproductivos.

El instrumento de viento viviente es emitido al hacer circular el aire por su cabeza y para lograrlo, salen a la superficie a respirar para luego controlar su aliento, sumergirse e inclinarse hacia abajo. Su canto es emitido a quince o treinta metros bajo el mar.

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