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Sonidos ancestrales

¿Con qué ritmo se movía antes la gente, qué sonidos, qué cadencia? Probablemente los primeros músicos se valieron de su propia voz para después añadir palmadas y golpes contra cualquier objeto. No hay memoria de estos primeros sonidos ancestrales pero felizmente se conserva evidencia de que hubo música.

Las flautas son lo más cercano a la música primigenia sobreviviente, fueron hechos con huesos de buitre o de oso y perforados para hacerlos funcionar como instrumentos de viento. Se conservan gracias a los materiales rígidos con los que fueron elaborados puesto que, otros instrumentos pudieron haberse fabricado con tripas o pelo de animal, desafortunadamente perecedero.

Pero felices las flautas porque son y fueron fáciles de construir y felices también porque el aire lo llevamos todos dentro. Toda la magia de los instrumentos de viento tiene lugar más allá del tubo, en uno de sus extremos que es el lugar de donde el aire se excita y comienza a vibrar.

La forma en que se pone en marcha la vibración da lugar a un timbre característico, mismo que resulta ser el criterio que brinda la distinción a las familias de instrumentos de viento.

Viento madera, viento metal. En realidad poco tiene que ver con el material con el que están elaborados los instrumentos. Habiendo flautas de plata e incluso oro, la pieza pertenece al viento madera. E irónicamente, instrumentos como las caracoles o vuvuzelas, pertenecen a la familia de viento metal.

En el caso del viento metal, el sonido procede de la vibración de los labios del instrumentista. La presión procedente de la boca, fuerza el aire a pasar por un hueco reducido que se abre y cierra constantemente dada la elasticidad de los labios. Esto mismo sucede cuando dejamos escapar el aire de un globo mientras estiramos la boquilla; la membrana flexible lucha por recuperar su posición original mientras el aire escapa intermitentemente. Entre más estiramos, más agudo es el sonido y así, del mismo modo, trompetistas, trompistas y demás instrumentistas de viento metal, pueden modificar la tensión de sus labios para la obtención de diferentes notas.

 

El viento madera encuentra distintas formas de romper el aire generando oscilaciones periódicas que generan el sonido. Instrumentos que utilizan lengüetas para sonar, son instrumentos de viento madera. La lengüeta es una pieza rígida que interrumpe el paso del aire intermitentemente. Cuando el aire fluye junto a ella, la presión disminuye y atrae la lengüeta. Al ser flexible, se curva en la dirección del flujo e interrumpe su paso. La velocidad del aire disminuye y la presión aumenta, lo cual, devuelve la lengüeta a su posición inicial y así, el ciclo reinicia de nuevo.

En la familia de viento madera encontramos al saxofón, gaita, armónica, clarinete, etc.

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