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Julio Cortázar y la narración del beso

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Conmemorando los 100 años del nacimiento de Julio Cortázar, elegimos uno de los fragmentos más bellos de su libro representativo, Rayuela. Su increíble talento se manifestó de manera obvia en esa publicación que hace que el lector se encuentre en laberínticas narraciones.

Es difícil reducir la “novela” a una simple explicación porque no tiene una fórmula clara para leerse, en verdad no tiene ni siquiera un orden claro para hacerlo y no hay una forma correcta. Pues presenta diferentes capítulos que se pueden leer en distinto orden e igual entender la totalidad de la obra. Lo que hace Rayuela es meter al lector dentro de la conciencia completa de la voz narrativa. Es así como el lector va comprendiendo sus relaciones amorosas, el sonido del jazz, el sabor del fernet y las buenas conversaciones entre los buenos amigos.

Pero sin más explicación, les compartimos el bellísimo capítulo 7, extraído de Rayuela, publicada en 1963.

Capítulo 7

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja. 
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mi como una luna en el agua. 

La descripción del beso es sólo un ejemplo de los momentos que tiene la obra de excepcionalidad, pues es a partir de sus sutiles metáforas que hace que la acción avance suavemente. Su talento con las letras llega al punto que puede presentar la acción mientras la narra con toda la emoción posible. Para notar esto pueden observar cómo las repeticiones de palabras y el uso de las comas van creando un ritmo que hace que se marque el tiempo narrativo al mismo tiempo que el tiempo de la acción. Casi como si fuera un diálogo entre dos personas que concierne directamente al lector.

Cortázar fue un gran escritor, traductor e intelectual argentino que presentó definitivamente un camino propio en la literatura latinoamericana.

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