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Releer el Génesis

El Génesis es una obra anónima. Sin embargo, la tradición histórica le asignan la autoría literaria a Moisés como editor e historiador. Sin embargo, todos los acontecimientos de este libro sucedieron mucho antes de los tiempos de este personaje por lo que, se asume, recibió la comunión directa y sobrenatural de Dios.

Aunque desde ahí inician los conflictos para la ciencia y considerando la tradición oral como solución para saltar este primer obstáculo, la modernidad sugiere que el Génesis debería leerse como un texto teológico expresado mediante historias simbólicas dirigido a los antiguos hebreos, y no como un texto científico. De esa manera, deja de ser incompatible con los descubrimientos de la ciencia actual.

El Génesis brinda un prólogo a la Biblia, introduciendo temas y relatando historias que posteriormente se van retomando. Sin embargo para leer este libro en el contexto en el que fue escrito, y para cualquier texto en realidad, resulta preciso hacerse las siguientes preguntas:

 

¿Qué tipo de lenguaje se usa?

Uno de los principales problemas de interpretación es que la cultura del siglo XX está acostumbrada a la prosa descriptiva directa y no a la literatura figurativa o simbólica. Los primeros eruditos cristianos leían el texto buscando pistas que les dijera qué tipo de lenguaje se estaba utilizando. Al respecto San Agustín de Hipona refiere que la palabra divina se expresa bajo las limitaciones del lenguaje humano al dirigirse a hombres con capacidad limitada de comprensión.

 

¿De qué tipo de literatura se trata?

A lo largo de los siglos, eruditos han concluido que el Génesis es literatura figurativa en la que Dios aparece como un obrero haciendo el trabajo semanal cuidadosamente planificado. Al no ser un relato histórico o científico, sino teológico, se manifiestan verdades como:

Hay un Dios creador, la humanidad tiene un lugar especial en esta creación, la humanidad tiene la responsabilidad de cuidar y desarrollar la creación, la bendición y santificación del séptimo día indican que el hombre fue creado para alabar a Dios.

¿A quién se dirige?

El Génesis fue escrito para los antiguos hebreos que adoraban al Dios de Israel. Bajo los ojos de los antiguos, las edades en la Biblia hebrea, por ejemplo, son múltiplos de cinco, con siete o catorce añadidos. Los números no pretenden ser literales, sino que tienen cierto significado simbólico que quizá trata de reflejar algún tipo de declive en la raza humana.

 

¿Cuál es la intención del texto?

Los eruditos bíblicos concluyen que la historia de la creación es una pieza de polémica teológica que presenta la creación contrastándola con las ideas predominantes en las religiones de los pueblos entre los que ellos vivían. Por ejemplo, se hace patente el monoteísmo, igualmente en la teogonía ancestral los dioses creaban el mundo utilizando algún material preexistente en tanto que, en el Génesis, existe un solo Dios Creador de todo cuanto existe. El Génesis habla de la creación de simples “luminarias” refiriéndose al sol y la luna. Sin embargo, los pueblos no hebreos adoraban los cuerpos celestes pero el Génesis establece que las luminarias son las que sirven al hombre como fuentes de luz y marcadores del calendario.

Por tanto, el Génesis no debe leerse intentando extraer información científica sino como un texto que refiere al propósito de la vida, capaz de hablar a cada generación.

Así, el mensaje para nuestra cultura moderna, podría ser que hay un solo Dios Creador, que el ser humano es representante de dios en la tierra y tiene la responsabilidad de cuidar esta creación divina, entre otros mensajes que podrían resultar demasiado polémicos para esta entrada.

 

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