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Germinar los alimentos es hacerlos súper poderosos

germinados

La tecnología nos permite entender qué alimentos tienen qué efectos nutricionales en el cuerpo. Y aunque a simple vista, un alimento es igual cocinado al vapor a la plancha o crudo, hay procesos que permiten que los nutrientes tengan un mejor desempeño en nuestro organismo.

Germinar los alimentos es un ejemplo de una forma para aprovechar el contenido vitamínico y mineral de los nutrientes, pues la biodisponibilidad de ellos puede aumentar entre 200 y 600% tras este proceso, ya que se incrementa la cantidad de proteínas y el valor biológico de éstas.

La germinación es un proceso en el que se remojan las semillas y comienzan a crecer las primeras etapas de las plantas, entre los alimentos que se pueden germinar, está la soya, lentejas, alfalfa o hierbas aromáticas, otros vegetales e incluso almendras, aunque éstas últimas no germinan, sus nutrientes se multiplican cuando las remojas por mínimo ocho horas. El remojar las almendras las hace un alimento fresco y vivo por lo que es necesario meterlas al refrigerador y comer dentro de la semana siguiente.

Las semillas se pueden sólo remojar o dejar germinar, que es cuando comienzan a crecer las plantas. Tras este proceso el cuerpo es capaz de digerirlas de manera más fácil. Esta es una buena razón por la que las abuelas y buenas cocineras remojan las semillas antes de cocinarlas.

Hay una comparación entre el aumento de los nutrientes de alimentos germinados y las mujeres embarazadas, se dice que así como las mujeres se llenan de hormonas para crear otra vida, las semillas se hacen súper poderosas, multiplicando sus beneficios nutrimentales.

Los germinados de semillas necesitan condiciones de calor y humedad para crecer, pero el proceso es fácil y se puede hacer desde casa.

Aquí les compartimos un ejemplo de cómo germinar lentejas.

1.- Deja remojando por la noche una taza de la semilla en dos tazas de agua filtrada.

2.- Al día siguiente, lávalas y déjalas remojando durante el día.

3.- Por la noche, lávalas y colócalas en un tazón cubriéndolas con una toalla.

4.- Al día siguiente habrán comenzado a crecer.

Tras este proceso las podrás usar en ensaladas, pastas, o cualquier platillo de tu elección y aprovechar al máximo los nutrientes que tienen para ofrecerte.

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