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Hablemos del clítoris

Anteriormente se consideraba que el pequeño clítoris era un simple botón escondido entre las piernas de las mujeres. Hoy sabemos que un clítoris no erecto puede llegar a medir nueve centímetros y que es clave para el placer femenino.

Del griego Kleitoris, significa pequeño monte y es el único órgano que poseen las mujeres dedicado enteramente a su placer sexual. Formado por miles de terminaciones nerviosas y vasos sanguíneos, desempeña la misma función que el pene masculino.

En 1865, el presidente de la British Medical Society, afirmó que la masturbación femenina era el origen de enfermedades y desviaciones, pudiendo provocar ceguera, desequilibrio mental, histeria, epilepsia, demencia e incluso, muerte prematura. Por tanto, recomendó la extirpación del clítoris como medio de prevención. Estas afirmaciones derivaron en la mutilación de muchas mujeres hasta la segunda década del siglo pasado.

Por su parte, determinadas culturas africanas, asiáticas y suramericanas, realizan la mutilación total o parcial del clítoris y de los órganos sexuales externos femeninos.

Este “ritual de iniciación a la pubertad” se realiza en niñas de corta edad con el objetivo de evitar que jóvenes y adolescentes descubran el placer sexual y el orgasmo. Ello garantizaría su virginidad y castidad hasta el matrimonio, además de asegurar su fidelidad al mismo.

Se estima que la mutilación femenina afecta a 140 millones de niñas y mujeres en el mundo. Anualmente unas 3 millones de niñas corren el riesgo de sufrir esta tortura.

Existen dos formas de mutilación genital femenina:

– Ablación: consistente en la mutilación parcial o total del clítoris

– Infibulación o circuncisión faraónica en la que se elimina totalmente el clítoris, junto con los labios menores y mayores que, posteriormente, son cosidos y sellados con alambre, fibras vegetales o sedal de pescar, cerrando totalmente la vagina y dejando un pequeño hueco para orinar.

Habitualmente, ambas se realizan sin anestesia y por medios caseros tradicionales. En el segundo caso, el dolor es extremo y provoca situaciones de gravedad que comprometen la vida de la víctima. La muerte es el resultado en no pocas situaciones.

Por otro lado, la ablación del clítoris resulta también la práctica médica más extendida cuando una niña nace con “hipertrofia de clítoris”, es decir, un clítoris demasiado grande para el criterio médico. La intervención consiste en recortar el clítoris a fin de que no parezca un pene. Los resultados para las mujeres pueden ser los mismos que los producidos por la ablación: fuertes dolores e incapacidad de disfrutar del placer sexual.

Bien, el clítoris está ubicado en la zona superior de la vulva, en la parte anterior del orificio vaginal, unido a los labios menores y recubierto parcialmente por ellos, de tal forma que solo el glande es visible.

El glande constituye un pequeño botón en el que se acumulan miles de terminaciones nerviosas, casi más del doble que en el pene. Esta es la parte visible, cubierta parcialmente por el capuchón o prepucio, formado por la conjunción de los labios mayores y menores.

El tronco o tallo tiene forma cilíndrica y está formado por dos estructuras o cuerpos cavernosos que está unidos y se prolongan hasta el hueso púbico. A su término, el tronco se divide en dos tramos o raíces que son largas y delgadas bandas de tejido eréctil que se extienden desde el tallo a lo largo de los huesos que forman el pubis y envuelven a la uretra y vagina, extendiéndose hasta la zona entre el inicio de vagina y el recto.

En suma, el clítoris es un órgano complejo e intrincado de nervios y vasos sanguíneos, grandes partes invisibles que se prolongan en el interior del cuerpo femenino, formando una pirámide de tejido eréctil dedicado por entero al placer.

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