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La controversia alrededor de las medicinas para la salud mental

locura

La definición de locura se ha modificado a lo largo de la historia. Pues lo que era para algunos una rebeldía, otros le llamaban “locura”. Poco a poco, a lo largo del siglo XX y XXI se han ido definiendo diferentes “enfermedades” que explican esos comportamientos que salen de los rangos de lo “normal”.

Ahora se han definido 300 enfermedades mentales nuevas difíciles de diagnosticar con exactitud pero que siempre están en busca de una respuesta y prueba cerebral.

La mitad de la población sufre alguno de estos desordenes y es que muchos de ellos son imposibles de evitar, pues la vida social tiene intrínseca situaciones que las ocasionan, como la muerte de un familiar o algún evento fuera de lo común que nos da ese tipo de emociones.

Sin embargo, la esquizofrenia por ejemplo, tiene en un mínimo porcentaje de relación con la genética.

La duda siempre ante las enfermedades psicológicas son si en realidad se disponen en las personas o si provienen de un bagaje de la vida de ellos o de algún trauma. Lo que sí se ha comprobado es que no es posible que nazcan así.

Pero la controversia está en que, si los efectos de las enfermedades no son en realidad defectos cerebrales, ¿por qué medicar con medicinas que tienen el propósito de recuperar a los pacientes? Sin embargo, bajo este tipo de medicamentos, aunque no haya recuperaciones totales, muchos pueden vivir sus vidas y estar “bien” con la condición.

Es importante saber que los efectos de los antipsicóticos pueden ser negativos a largo plazo, pues no curan la enfermedad, por lo que muchos se acostumbran a tomarlos por un tiempo prolongado.

Algunos problemas que causan estos medicamentos son la discinesia, (el movimiento facial involuntario) o enfermedades cardíacas.

Aunque se ha demostrado que hay otras maneras en las que las personas pueden controlar su diagnóstico sin drogas, los antipsicóticos y antidepresivos son comúnmente tomados porque han formado parte de nuestra cultura actual por personas que sí se pueden ahorrar esos efectos secundarios, pues en algunos casos  se ha comprobado que incluso pueden empeorar una condición.

Es importante estar bien diagnosticado y medicarse sólo si es necesario.

 

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