Home / Salud / La frustración del principiante

La frustración del principiante

Seguramente ya no lo recordamos pero un reto de la infancia fue atarnos las agujetas de los zapatos. Cuántas veces nos lo tuvieron que explicar con la técnica de las orejas del conejo o del ahorcado. Frustración en el rostro de los niños, claudican y se les anima a que lo intenten de nuevo.

Aprender a escribir nuestro nombre, posiblemente fue otra ocasión en la que experimentamos la gran frustración del principiante. Pero con todo y frustración, nos pusieron a hacer planas y planas, eventualmente lo logramos hacer con buena caligrafía… o al menos, legible.

El aprendizaje motor, a diferencia del conocimiento declarativo, consiste en saber cómo hacer algo. No basta con expresarlo con palabras sino que requiere un conocimiento procedimental. Andar en bicicleta o coser un botón, normalmente requiere práctica y con el tiempo saldrá bien.

En la escuela, por ejemplo, montón de cosas nos explicaron una sola vez. El sistema solar o que respiramos gracias a nuestros pulmones, estos conocimientos los integramos inmediatamente sin mayor complicación.

Y, ¿qué tal aprender un nuevo deporte o a tocar un instrumento? ¿Has sentido la frustración del principiante últimamente? ¿Es la práctica la mejor estrategia?

Pese a lo que diga el maestro, facilitador o instructor, la ciencia indica que el descanso es tan importante como la práctica. Nuestro cerebro necesita tiempo para procesar la información y consolidar lo aprendido. Incluso, es cierto que no solo mejoramos a lo largo de una sesión de práctica, sino que también existe mejora entre una sesión y la siguiente. Todo gracias a la consolidación de la memoria.

La ciencia considera que mientras dormimos, revivimos los eventos que nos han ocurrido durante el día a fin de reorganizar la información. Durante el sueño también aumenta la plasticidad de nuestro cerebro, por lo que nuestros recuerdos y habilidades mejoran después de dormir toda la noche. Incluso una siesta de hora y media, justo después del entrenamiento, ayuda considerablemente.

En una investigación se observó que, durante una sesión de práctica se pueden observar mejoras tras unos segundos de descanso. En este caso, los participantes tenían que practicar una secuencia de cinco teclas con la mano no dominantes con periodos de 10 segundos de práctica por 10 de descanso.

Sorprendentemente, tras los 10 segundos de descanso se observó una mejora en el siguiente periodo de práctica. Y la suma de todas las mejoras después del descanso a lo largo de una sesión, representó el 95% de la mejora total del primer día. Esa mejora era cuatro veces mayor que la obtenida de un día para otro tras una noche de sueño.

Entonces, contrario a lo que probablemente nos enseñaron a la mayoría, la estrategia más eficiente no sea la práctica ininterrumpida y reiterada de los conocimientos. Darle un respiro a nuestro cerebro, también es la mejor manera de sacar lo mejor de nosotros mismos.

Recibe lo mejor de Un día más Culto en tu mail
Suscríbete a nuestro newsletter y recibe nuestro mejor contenido

Dejar un comentario

Desplazar hacia arriba