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La genética y la felicidad

Según estudios de la Universidad de Essex, nuestra actitud ante las circunstancias de la vida tienen que ver con un componente genético.

La serotonina está vinculada con la tendencia a fijar nuestra atención en eventos favorables o bien, desfavorables. Según la longitud de la región promotora del gen transportador de la serotonina (5-HTTLPR), se determina la velocidad de recaptación hacia la neurona pre-sináptica.

La variante larga da lugar a una apreciación de los aspectos positivos. La región corta tiene una recaptación lenta y por tanto, la tendencia es hacia la apreciación de los eventos desfavorables.

En el estudio, los individuos homocigotos, es decir cuando los alelos se encuentran en la misma posición de los cromosomas de los parentales, presentaron un marcado sesgo para procesar selectivamente el material afectivo positivo junto con la anulación selectiva de materia afectiva negativa. Por tanto, estos individuos tienen mayor probabilidad de procesar la información positiva.

En otro estudio con 2,500 adultos, ante la pregunta de cuán satisfechos estaban con su vida desde sus 13 años, también resultó que el doble de los encuestados de los que poseían las dos versiones largas del gen 5-HTTLPR, dijeron estar muy satisfechos con su vida. En tanto que el 26% de los portadores de las dos versiones cortas del gen, estaban satisfechos.

Igualmente, la felicidad de una nación y la presencia de la variante genética relacionada con el gen del ácido graso que ayuda a prevenir la degradación química de una molécula que aumenta el placer sensorial y reducir el dolor, está también asociada con la despreocupación ante el peligro, incremento del placer cotidiano y menor actividad cerebral frente a caras poco amigables.

Así, los países felices, según el estudio de Minkov y Bond, resultaron ser Ghana y Nigeria en África; México, Colombia y Venezuela en Latinoamérica. Por su parte, Irak y Jordania en el Mundo Árabe, así como Tailandia, Taiwán y China en Asia, se mostraron como los menos propensos a autocalificarse como “muy feliz”.

Cierto es que las diferencias climáticas también están asociadas con la condición de felicidad de los países. Y aunque la prevalencia de las variantes génicas son importantes también se requiere de distintas condiciones para que la felicidad pueda suceder.

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