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Mitos oníricos

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En repetidas ocasiones hemos escuchado sobre la importancia del sueño, spots de radio, artículos de divulgación científica y consejos, tanto familiares como médicos, nos señalan la importancia de dormir y algunos consejos sobre cómo hacerlo mejor. La realidad es que poco sabemos sobre lo que sucede en este tiempo, que representa aproximadamente 1 tercio de nuestra vida y es determinante para nuestra salud, tanto física como mental, ya que la cultura popular está llena de falsas creencias y malas interpretaciones sobre el acto de dormir.

En Un Día Más Culto, te presentamos algunos de los principales mitos sobre los hábitos oníricos:

  1. “Una copita para dormir mejor”a058a147-96b6-4c13-a3bf-00e12b902f65

Esta idea, aunque es una creencia habitual entre algunas personas, no tiene base científica. Si bien al tomar bebidas alcohólicas nos hace experimentar cierto grado de somnolencia, una vez que se concilia el sueño la calidad de éste baja notablemente.

Durante la fase REM del sueño se registra una relajación muscular total y es cuando se presentan los sueños, resultando un descanso profundo y reparador, sin embargo, la bebida reduce este ciclo disminuyendo la calidad del descanso.

Por tanto, en caso de consumir bebidas alcohólicas, es recomendable no abusar de ellas y esperar alrededor de 2 horas antes de ir a la cama después de la última copa para que la concentración de alcohol en la sangre sea menor.

  1. “Aprendo mientras duermo”

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La idea de que el cerebro puede absorber conocimiento nuevo mientras se descansa, se popularizó en 1942, con el experimento del psicólogo Lawrence LeShan.

Se trataba de comprobar si un mensaje (“las uñas de mis dedos saben mal”), podía hacer efecto en el inconsciente de un grupo de niños para erradicar la mala costumbre, y aunque el 40 % de los participantes abandonaron el hábito, no se pudo comprobar que efectivamente estuvieran dormidos. En 1956 se llevó a cabo un experimento similar, midiendo la actividad cerebral con un electroencefalograma, en éste, ninguno de los integrantes logró recordar, al despertar, las instrucciones que recibieron.

Mientras dormimos, el cerebro está ocupado fijando y procesando los conocimientos que se adquirieron durante el día como para añadir nueva información. Por lo que lo más recomendable, para aprender mejor, sería dormir el número de horas adecuado.

 

  1. “El fin de semana recupero el sueño perdido”

_91210945_thinkstockphotos-178998432Descansar los fines de semana lo que tuvimos que trasnochar y, o madrugar entre semana es una dinámica que muchos hemos adaptado a nuestro estilo de vida, sin embargo no es una buena forma de equilibrar el sueño que descuidamos.

Según Josna Adusumilli, investigadora de la Universidad de Harvard, mantener este tipo de rutinas produce efectos físicos y psicológicos semejantes a permanecer en vigilia una noche entera, disminuyendo un 10% la precisión motora.

  1. “Roncar no es malo, sólo es molesto”

cuando-roncar-es-un-verdadero-problemaNuestro cuerpo expresa sus necesidades en forma de síntomas, cuando éstos se dan de forma repetitiva, son un indicador infalible de problemas a mediano plazo por lo cual deben de ser valorados por un médico.

Roncar no es una excepción, esto puede ser un signo de apnea de sueño, esta es una condición en donde se sufren pausas en a respiración durante el descanso. Quienes la padecen despiertan sofocados, con el ritmo cardiaco alterado pues estas interrupciones de aire reducen los niveles de oxigeno en la sangre y por consecuencia, en los tejidos del cuerpo. A largo plazo puede ocasionar problemas cardiovasculares.

Aunque no existe una fórmula mágica y estandarizada para dejar de roncar, el sobrepeso es un factor determinante. La acumulación de grase en el cuello y el abdomen dificultan la respiración y pueden ocasionar muchos más problemas que un molesto ruido al dormir.

  1. “No duermo durante el día para ser más productivo”

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Frecuentemente asociamos las siestas con la holgazanería y el no tener nada mejor que hacer, aunque no por nada, empresas como Google ya disponen de espacios especiales donde sus empleados pueden reunirse con Morfeo a la mitad de su jornada.

Según los expertos, la mejor hora para tomar una siesta es entre las 14:00 y las 15:00 horas, durante este momento se sufre un bajón en la productividad. Dormir 5 minutos resulta benéfico para combatir la somnolencia, 10 o 20 mejorará la concentración y la presión sanguínea, mientras que dormir 30 minutos, al menos 3 veces por semana, disminuye el riesgo de muerte por enfermedad cardiaca en un 37%.

 

Sin duda, dormir bien es sinónimo de una vida mejor y más plena.

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