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Una guía para la muerte

El Libro Tibetano de los Muertos Bardo-Thodol, es… una guía con instrucciones para moribundos. Presumiblemente, fue escrito por Padmasambhava, fundador del lamaísmo tibetano en el S. VIII.

El libro forma parte de los textos-tesoro que fueron ocultos en cuevas por el propio Padmasambhava y sus discípulos debido a la persecución religiosa y ulterior expulsión de China. Se dice que solo un santo que, gracias a la fuerza de su karma, es llamado a encontrar los textos.

La muerte no es un acontecimiento limitado a un momento dado sino a un proceso que se prolonga a veces, por mucho tiempo. Incluso existen signos que anuncian la cercanía de la muerte como sentir el peso del cuerpo con más intensidad de lo normal, resequedad en labios y boca, los calores vitales se alejan del cuerpo, el espíritu se ensombrece hasta desvanecerse.

Los calores del cuerpo que se van primero de las piernas y se retiran hacia la región del corazón, son el signo de una muerte feliz.

Tradicionalmente se considera que la muerte dura 49 días, donde posteriormente llega el momento del renacimiento, y por tanto la guía del Libro de los Muertos, puede ser leída incluso a un recién fallecido.

Para el budismo tibetano, al morir, la conciencia de un individuo entra en el Bardo, que es una especie de estado intermedio entre la muerte y el renacimiento o liberación.

El primer Bardo o estado transitorio del momento de la muerte supone una duración de entre 3 a 4 días. En este estado aparece la “clara luminosidad” como pureza primordial.

El segundo Bardo o estado transitorio de la realidad, se da una confrontación donde el difunto se encuentra bajo la ilusión de que está muerto pero en posesión de un cuerpo de carne y hueso. Además, se le aparecen visiones simbólicas creadas por sus propios reflejos kármicos.

El tercer Bardo o estado transitorio del renacimiento se da posterior a 8 o 10 días cuando el difunto se da cuenta de que en realidad, no posee un cuerpo físico real y desarrolla un descollante deseo de poseer uno. Esta tercera etapa finaliza cuando la consciencia renace en el mundo humano.

Según este libro, entre más denso sea el karma, mayores son los retos que afrontará el difunto, por ejemplo, lidiarán con varios tipos de confrontaciones e incluso el predominio del terror.

Respecto del karma, el libro insiste en que se refiere a los actos del hombre cometidos en vida, actos físicos, de pensamiento o palabra y éstos determinan su destino en el estado intermedio después de la muerte y la posibilidad de un nuevo nacimiento.

Finalmente, los tibetanos evitan llantos y lamentos en la habitación mortuoria ya que es preciso que el difunto recuerde sus buenas acciones y de ese modo pueda liberarse felizmente.

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