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El volante y el teléfono celular: El riesgo de manejar y hablar al mismo tiempo

volante¿Eres de los que habla por teléfono al manejar? ¿Eres de los que creen que no hace ninguna diferencia? ¿Escondes el celular cuando pasas frente a una patrulla y pones cara de inocencia? Muchos todavía creen que hablar y manejar al mismo tiempo no representa mayor problema ni tiene consecuencias. Les parece evidente su capacidad de controlar un automóvil con una sola mano en el volante, y subestiman las posibilidades de que enfrenten un evento inesperado. Pareciera ser, en su opinión, una medida legal un tanto absurda ¿cierto?

Hoy en día, un número grande de conductores han optado por el uso de dispositivos “manos libres” pues se encuentra en gran variedad de diseños, alámbricos, inalámbricos o de cualquier versión que se acomode a las necesidades de los compradores. Estos equipos permiten mantener la vista al frente y ambas manos al volante. Sin embargo, algunos investigadores aseguran que usar un “manos libres” sea cual sea el modelo, no reduce el peligro de accidentes.

Entonces, ¿de qué depende el riesgo de sufrir un accidente a causa del uso del celular? El argumento central de quienes se han dedicado al tema es que nuestras capacidades cognitivas son limitadas. Mientras usamos el celular reaccionamos más lentamente a los semáforos, tardamos más en iniciar acciones evasivas y se reduce nuestra capacidad de observar cambios repentinos en el camino.

De hecho, se ha documentado que la probabilidad de pasar inadvertida un hecho inesperado mientras hablamos por el celular es tres veces mayor a cuando no lo hacemos. A pesar de que este argumento es lógico, hay quienes afirman que el razonamiento no puede ser correcto, ya que el hecho de platicar con una persona que se encuentra dentro del vehículo no parece afectar la capacidad de atención y conducción adecuada. La respuesta es sencilla, la persona que se encuentra del otro lado de la línea telefónica no está dentro del vehículo y por lo tanto es insensible a la necesidad de atención que demanda el camino. Dicho de otro modo, el interlocutor reclama atención para él y la conversación. Pero la persona que se encuentra dentro del vehículo es capaz de modular el diálogo en función a la dificultad del tráfico, además de que puede ser muy útil para alertar al conductor sobre imprevistos en el camino.

Aunque no se trata de datos científicos, los resultados son probados, no solamente con las pruebas que se han hecho múltiples veces y que demuestran el peligro de conducir y hablar por teléfono. Lo hemos visto en la vida diaria pues los accidentes de esta categoría no son ajenos a nuestra realidad. Nuestra única responsabilidad es cuidar nuestra vida y la de la gente que nos rodea. Seamos conscientes de ello, no nos arriesguemos pues la mayoría de las llamadas pueden esperar unos minutos.

Agradecemos a Manuel Perez del Castillo (Twitter: @mperezcast) por su propuesta y participación en la elaboración de este artículo.

 

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