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Yap, la otra historia del dinero

Hace mucho tiempo atrás Yap, una de las islas Palau, tuvo cierta fama por su moneda. Resulta que los isleños, si bien conocían la institución del dinero, el inconveniente fue que carecían de metales. Su entorno era rico en conchas, frutos y dientes de animales pero se llegó a la conclusión de que se requería un material menos común. Eligieron pues, un producto peculiar de una de las islas más distantes: la cantera. Perfecta para la fabricación de ruedas de molino, la cantera también resultó ideal para fungir como moneda.

Una piedra redonda y chata de 30cm de diámetro correspondía, aproximadamente a un dólar de plata. Si el centro era perforado, se podía pasar un palo para su transportación, aunque nadie pudiera caminar con soltura con ese peso encima. Cuanto más grande la piedra, más grande su valor. Una piedra de 3 y medio metros de diámetro equivalía a un billete de mil dólares.

Las monedas, tan grandes y pesadas, eran dejadas en su sitio original… en el jardín o patio del primer propietario. Posteriormente éstas eran transferidas a nombre del nuevo dueño, aunque de manera verbal ya que Yap carecía de lenguaje escrito.

Yap contaba con muchos hombres adinerados que tenían su riqueza dispersa por toda la isla y de cuando en cuando podían, porque estaban en su derecho, visitar su propiedad para inspeccionar e incluso sentarse en el agujero central de su moneda.

En Yap no son raros los maremotos y tifones tropicales que en ocasiones caían con enorme violencia. De ahí que las piedras más frecuentemente que ocasionalmente, iban a parar en lagunas. Entonces no era raro que tras superar el difícil momento, además de reparar chozas y enterrar muertos, la riqueza fuera también buscada. Una vez establecida la nueva ubicación de la moneda, nadie en realidad la rescataba. Simplemente se sabía que el dinero estaba ahí y la vida continuaba.

Aunque parezca inverosímil, la realidad es que actualmente, el 75% – 80% del oro mundial se encuentra en Fort Knox, Kentucky. El oro se encuentra en depósitos súper protegidos, incluso contra ataques atómicos. Cierto es que pudiera estar sumergido en el mar y la historia sería la misma y el valor del dólar americano mantendría su valor porque la gente confía. La riqueza está ahí. Incluso, ciudadanos de todo el mundo confían en que su riqueza existe cuando su moneda se ajusta al patrón oro, ¿no es así?

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