Home / Arte / Mark Landis, la historia del falsificador filántropo

Mark Landis, la historia del falsificador filántropo

landis

Sin beneficio alguno, Mark Landis se dedicó por años a falsificar arte y donarlo a museos. La pasión por el arte va mucho más allá de la ambición, algunos dicen. Y es que dentro de esa pasión, hay un gran deseo de poseer y de apropiarse de una obra.

De nuevo, esta historia real es una de esas que mejora cualquier ficción, una trama y personaje que perfectamente podría ser digno de un gran material para una película.

Mark Landis nació en Virginia, Estados Unidos en 1955, desde pequeño, junto con sus padres, se mudaba a diferentes países debido al trabajo de su padre. Y uno de sus primeros engaños ocurrió mientras vivía en Bruselas, donde falsificaba sellos de cancelación para sus amigos.

Pero a sus pocos 17 años, su padre murió ya de regreso en los Estados Unidos. Landis fue afectado en demasía por este suceso y fue internado en un hospital por 18 meses, diagnosticado con esquizofrenia. Posteriormente ingresó a estudiar cursos de Arte en Chicago y San Francisco y entre otras cosas, trabajaba dándole mantenimiento a pinturas con daños.

Con deseos de hacer un buen gesto para su madre, Landis elaboró una copia de un Maynard Dixon y lo donó a un museo de California en nombre de su padre. Este fue el primer engaño exitoso, lo que lo convenció volverlo a hacer, una y otra vez. Por más de 20 años, Landis donó todo tipo de piezas falsas a instituciones de arte en los Estados Unidos, incluyendo más de 50 museos. Incluso, en ocasiones donó hasta 6 copias de la misma obra a diferentes museos.

Para donar sus cuadros, Landis utilizaba diferentes identidades, desde personajes adinerados, coleccionistas sofisticados y hasta de padre Jesuita.

El éxito de Landis tuvo que ver con el hecho de que elegía copiar a artistas que no tenían tanto nombre, además de su gran habilidad para hacerlos exactos.

Sus donaciones nunca tuvieron intenciones monetarias, pues para él, era suficiente donar en nombre de alguien querido. Fue por eso que, cuando llegó a ser el tema de investigación del FBI, tras donar una serie de obras al Museo de Arte de la Ciudad de Oklahoma, los oficiales no encontraron el crimen por cual perseguirlo. Landis nunca había recibido un beneficio económico, ni siquiera deducía sus impuestos con sus engaños.

Sin duda, una historia que muestra lo que el amor al arte puede llegar a hacer, pero sobre todo, una historia de un hombre realmente original que logró engañar a su país por décadas.

Recibe lo mejor de Un día más Culto en tu mail
Suscríbete a nuestro newsletter y recibe nuestro mejor contenido

Dejar un comentario

Desplazar hacia arriba