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Hans Christian Andersen, un romántico

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Hans introdujo al mundo personajes icónicos como El patito feo y La Sirenita pero el camino que tuvo que pasar para llegar a esa voz de cuentos que hizo que lo recordáramos, no fue fácil.

Christian Andersen nació en 1805, en una época en la que el romanticismo alemán había tenido un auge enorme. El movimiento de Sturm and Drang que en pocas palabras se puede traducir como “Tempestad e ímpetu”, fue una fuerte oposición al racionalismo neoclásico, pues tenía como objetivo resaltar la rebeldía de la juventud, incluyendo con esto, la pasión y la intuición.

A partir de esto, se escriben obras como Werther de Goethe que cuenta la historia de un amor imposible y que pone como solución de liberación, el suicidio.

Hans tuvo una formación autodidacta, influenciado en mayor parte por Schiller, Goethe y E.T.A. Hoffmann, trató de escribir obras de teatro y novelas pero nunca tuvo mucho éxito. En un momento en el que no encontraba su voz en la literatura, decidió viajar, estuvo en Alemania, Francia, Italia, Grecia, Turquía, Suecia, España y el Reino Unido. Esto provocó que probara su talento escribiendo libros de viaje. Resultando también, en poco éxito pues nunca se reconocieron esas obras. Regresando a su país, escribió la novela, El Improvisador, ésta fue la que comenzó a darle fama, aunque no es la obra que lo hizo memorable en la historia.

Su camino por la literatura no fue fácil, probó diferentes estilos encontrando al fin, después de conocer a Charles Dickens, un estilo realista, lo cual lo ayudó a escribir partiendo de esa propuesta una literatura que encontraba un balance entre la fantasía y la realidad.

Se dice que ésa fue la influencia principal para que escribiera los cuentos que resultaron orgánicos, pues se combinaban con el estilo romántico del que partió.

El romanticismo, radica, principalmente, en encontrarse en esa línea delgada entre la fantasía y lo real. Las emociones expresadas en este estilo literario son completamente reales aunque muchas veces los personajes y sus entornos no son de este mundo.

Aunque Andersen no estaba tan orgulloso de sus cuentos de hadas, escribió alrededor de 168 cientos entre 1835 y 1872. Éstos en parte estaban dirigidos a un público infantil, sin embargo, no se quedaron fuera de la mirada de adultos interesados en encontrar ese segundo nivel de lectura en ellos.

En la línea de Charles Perrault y los hermanos Grimm, Andersen encontró en los cuentos de hadas su voz artística. Estás antologías de cuentos lo volvieron famoso en vida. Incluso fue reconocido en Europa.

En su propio país, el rey de Dinamarca en 1866 le concedió el título de Consejero de Estado. Andersen por muchos años gustaba de leer sus cuentos con su propia voz. Una historia de vida igual de romántica como lo que buscaba Andersen con sus historias, un luchador perseverante que logró encontrar dentro de sí una inspiración que trascendió generaciones. Incluidos hasta ahora, en la educación de los niños dadas sus características moralizantes.

 

Les compartimos un link para leer más de sus cuentos:

http://www.ciudadseva.com/textos/cuentos/euro/andersen/hca.htm

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