Home / Cultura General / El monstruo del Lago Ness

El monstruo del Lago Ness

El primer avistamiento del Monstruo del Lago Ness se remonta al siglo VI cuando un antiguo escrito en latín narra la historia de cómo el monje cristiano Columba de Iona ahuyentó a la criatura con un crucifijo al grito de “No irás más lejos” salvando a una persona que nadaba en el lago Ness. La veracidad de esa historia se pone en duda tomando en cuenta los esfuerzos de evangelización por parte de los monjes de Iona en Escocia durante esa época.

La historia moderna de Nessie, apodo con el que se le conoce al legendario monstruo, se originó en 1933 cuando una pareja local afirmó ante el periódico Inverness Courier haber visto un gran animal sumergiéndose en el lago. La curiosidad no tardó en movilizar a los medios de comunicación, editoriales londinenses empezaron a enviar reporteros a Escocia con la única misión de encontrar al monstruo.

El Daily Mail, por su parte, contrató al cazador Marmaduke Wetherell para conseguir alguna prueba de su existencia. En diciembre de 1933 Wetherell anunció el descubrimiento de huellas enormes en la orilla del lago sin embargo, investigadores del museo de Historia Natural concluyeron que éstas se habían hecho con la pata de un hipopótamo disecado, lo que causó el declive profesional del cazador.

En abril de 1934 se dio a conocer la primera fotografía de Nessie, tomada por el Coronel Robert Wilson, quien iba conduciendo sobre la costa y se detuvo a tomar la fotografía después de notar que algo raro se movía en el agua.

Esta icónica foto aparecería después en la portada de innumerables medios y fue, por décadas, la prueba irrefutable de que el Monstruo del Lago Ness existía.

Cincuenta años más tarde, en 1984, la imagen se estudió rigurosamente. Se publicó en el British Journal of Photography que lo más probable era que se tratara de otro animal mucho más pequeño, de por mucho, 90 centímetros de largo.

Fue hasta diez años más tarde, en 1994, cuando se reveló la verdad sobre esta foto. Christian Spurling reveló ser el yerno de Marmaduke Wetherhell y durante su lecho de muerte, confesó haber participado en la producción de la famosa fotografía, explicando que no fue más que un submarino de juguete con una cabeza de serpiente marina sobrepuesta. El 12 de marzo de ese mismo año, Wetherell admitió la farsa indicando que Wilson no tomó la fotografía sino que sólo se utilizó su nombre para darle mayor credibilidad.

La foto que intrigó al mundo entero por más de 50 años terminó siendo una decepción total. Aún, la duda de si hay un animal gigante habitando en este lago escocés, sigue latente para algunas personas.

Recibe lo mejor de Un día más Culto en tu mail
Suscríbete a nuestro newsletter y recibe nuestro mejor contenido

Dejar un comentario

Desplazar hacia arriba