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Los secretos del Tajín parte 1

Los secretos del Tajín los cuenta Don Pedro Pérez Bautista, orgulloso totonaco, respetado y connotado personaje de su comunidad y ex trabajador del Instituto Nacional de Antropología e Historia después de 30 años de servicio.

Yo nací el 11 de agosto de 1917. Después de los seis años nuestros abuelos se encargaban de contarnos nuestras tradiciones hasta que ellos finaron (murieron). Mi abuela murió en 1930, a la edad de 130 años. Nos llevaban a las pirámides; sólo se veía un camino que pasaba alrededor de la Pirámide de los Nichos y un camino al Tajín Chico; solamente se veían las paredes de los edificios A y B (se refiere a la nomenclatura de los edificios dada por don José García Payón). De ahí se encaminaba uno al Juego de Pelota Norte; era todo una selva. Ahí se habían conservado las piedras, ahí se sentía una fuerza escalofriante, como si fuera una corriente eléctrica; ahí escuchaban las aves los ruidos de ahí.

De regreso descansábamos en la Pirámide de los Nichos, que era la casa de los Tdajinin, la casa de los truenos. De ahí regresábamos y cruzábamos un arroyo en donde había muchos pescados llamados en español truchas. Veníamos y los abuelos nos venían contando lo que había en esa selva enorme. Pero ¿cómo sabían los abuelos lo que había en esa selva?, no lo sé, pero ellos me contaron, mis abuelos. En 1928 el maestro de la escuela nos llevaba a ver la pirámide que no estaba trabajada.

A los seis años a un hermano y a mí nos llamaba mucho la atención el cielo, porque los abuelos nos hablaban mucho de él. En una noche de Luna mi hermano y yo buscábamos subimos al ciruelo y tratar de tocar la Luna con una rama; los abuelos nos decían que un humano no puede andar en la Luna porque en ella ya pasó el ambiente bueno, ya no se puede vivir, pero si uno brinca lo suficiente le puede dar la vuelta a la Luna.

Los abuelos dicen que en la Luna existe un conejo. De por sí una de las columnas (se refiere a las columnas arquitectónicas cubiertas de relieves que se encontraron precisamente en el llamado Edificio de las Columnas), muestra un eclipse en el que otro animal está devorando al conejo. Cuando la Luna se estaba eclipsando, ellos decían que era otro animal que se estaba comiendo a la Luna y demostraban que se lo estaba comiendo otro animal.

Lo mismo con las nubes: los abuelos nos enseñan que las nubes nos enseñan esto, esto y esto. Como ejemplo, una tempestad nos la dicen las nubes. Tempestad se dice tapala en totonaco y quiere decir culebra, culebra de agua, así le llamaban a la vez pahun cuando se acerca un ciclón y viene sonando el pahun que es la culebra, que se mueve con el aire; es una tromba que donde caía se formaba una laguna enorme. Por eso se dice que da vida y da muerte, porque después del destrozo va a haber vida, porque habrá agua y peces que se podrán sacar, y además humedece la tierra. Ellos leían la vegetación tanto como el cielo, y así cuando iba a haber mucho frío, sabían por ver el cielo; y así decían que deberían dar esa información a los hijos.

Ellos decían que un día iba a cambiar todo, porque el hombre iba creciendo e iba a transformar la vegetación, que un día este planeta se va a volver piedra porque el hombre está causando muchos problemas a la naturaleza. Y nos estamos dando cuenta de que la vegetación está decayendo y no crece por la contaminación y porque el agua y el abono natural ya no alcanzan, porque hay mucha gente que ocupa más tierras y ya no hay abono. Está sucediendo a gran prisa lo que dijeron los abuelos.

Ellos decían: cuando el hombre se dé cuenta ya será demasiado tarde, se están empleando matahierbas, se está contaminando la tierra y el agua y el aire, confirmando lo que los abuelos decían, y como nadie quiere creer vamos al fracaso y no vamos a lograr nada.

Los abuelos hablaban de cosas fuera de nuestro mundo, de otros mundos, era de lo que más hablaban. Pero ¿cómo se dieron cuenta de que existían otros mundos? Hay un fluir del que viven unos seres que no son humanos, son individuales y viven de ese fluir, cosa que los humanos con nuestro materialismo no vamos a lograr. Eso lo lograron los antiguos, buscaban ese fluir y así debería de ser.

En la Luna vivieron hombres que no cuidaron todas las cosas buenas que les fueron; así se va a destruir este planeta y estamos viendo que todos los datos se están comprobando.

Los abuelos siempre buscaban esa fuerza, sin descansar, por eso consultaban a los seres extraños, invisibles, y lograban muchas cosas nuevas, porque se recibían esa fuerza de los extraños y se dieron cuenta que existen buenas cosas que el hombre no encuentra porque existen lejos del hombre.

El hombre ha pensado conquistar otros mundos, para poder lograr otras cosas que ningún ser está facultado, para vivir en otros mundos a los que llegará el hombre. Pero no se puede vivir en otros mundos porque el ambiente no es favorable para vivir.

Si un niño a los cinco o seis años empieza a caminar y se encamina a la Luna, llegaría muy anciano y nunca podría regresar porque moriría en el camino.

Nosotros seguimos pensando que con todo lo que hace el hombre no ha logrado nada. Yo que trabajé 30 años en la zona arqueológica del Tajín, platiqué con mucha gente de todo el mundo, con todos los que viajaban a la zona arqueológica, y hablé con ellos preguntándoles; me gustó mucho.

El Tajín es un ser invisible, intocable, porque no es como nosotros, porque no se alimenta como nosotros, porque no muere como nosotros.

Yo quisiera preguntarles, les decía a los visitantes, qué es el trueno en sus países; se menciona que es una fuerza, un choque de aire y agua que produce ruido. Para nosotros no es igual a lo que opinan en científico: los abuelos dicen que eso tiene vida, que ningún hombre lo puede tocar ni ver. Hemos visto tanto tiempo un huracán que destruyó nuestras casas y no se oyó ningún ruido; esos truenos son servidores de uno más grande. Cuando los tajinini reciban órdenes de destruir este planeta acabarán con él en 20 minuto.

Con la fuerza eléctrica se destruiría lo que el hombre hizo; si lograra tocar esa energía y no se muriera la manejaría realmente; si el hombre la manejara no habría enfermedad. Si todos practicamos, si todos buscamos esa fuerza, ese fluido que los abuelos buscaron, viviríamos igual y no habría ninguna desigualdad, porque ya no estaríamos utilizando la amistad del mal.

Habría un fluido que a nosotros nos lleva y habríamos mantenido este planeta que era tan bueno. Pero al perder esto estamos condenados a perder la tierra, a comer animales y a destruir este planeta y a trabajar; nuestra fuerza era el fluido buscado por los abuelos, que es la vida.

Los investigadores de nuestro tiempo según a su manera explican el Tajín, pero los que guardamos las tradiciones, a nosotros no nos convencen los datos porque nuestros abuelos dicen otras cosas.

Algunos investigadores han hablado, pero no dicen todo porque tienen miedo, porque serían considerados como locos. Por ejemplo, los abuelos dicen que ellos pueden viajar a otros mundos sin la fuerza de un aparato, sino que por la preparación que tenían ellos viajaron, preparándose espiritualmente para alcanzar esa fuerza que no se ve, que es la mejor, la que debíamos haber buscado para que nuestro planeta se conservara.

En México existía una fuerza que se va destruyendo porque hemos copiado de otros países, porque nos han conquistado.

Los datos de los abuelos se están comprobando.

Hay tantas religiones que nos están destruyendo, porque se está viviendo del creyente, porque la religión de los abuelos era para aprender, era para ellos, no para vivir de ella. Nadie puede tener la riqueza que tú tienes. Se destruye el cuerpo, pero hay una fuerza que hay que buscar.

Mi abuela murió de 130 años, otro abuelo de 125, y mi mamá de 115. Todos los relieves que vemos en la zona son la tradición, antes de la llegada de los españoles; los relieves hablaban de antes de Cristo y también de después. Nos hemos progresado mucho después de Cristo, el hombre solamente iba a lograr un intercambio hombre-planta, ahí está en las piedras del Tajín.

Los abuelos nos dejaron datos tan importantes pero sólo dejaremos lo que vemos, cosas malas; no estamos dejando nada positivo para el planeta, se va a quedar nuestro planeta sólido (solo), sin gente, como le sucedió a la Luna.

Los abuelos dicen que este es el único planeta cerca del Sol que tiene vida, no es el camino reforestarlo; nosotros debíamos haber encaminado lo que es provechoso para nuestro planeta, pero ya no se va a lograr nada.

Los datos que te doy me gusta que se lean; nosotros conservamos la tradición de los abuelos, nuestros abuelos eran totonacas que nos dejaron tradición porque solamente querían lo que da este planeta.

Yo siempre he hablado, he hablado mucho; hay gentes que dicen que se aburren de mis pláticas, pero yo creo que para que los investigadores alcanzaran algo de lo que investigan, sería si aprendieran perfectamente el dialecto y a la vez la tradición del lugar. Aquel que lo lograra aquí en el Tajín sacaría mejores datos que nadie; sería criticado en un principio, pero después demostraría su razón, porque no sería su fuerza, sino que sería otra fuerza, porque los relieves no están muertos, están vivos; así se podría demostrar la fuerza de los abuelos, la tradición se escribió en las piedras.

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