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Los textos apócrifos de Nag Hammadi

En diciembre de 1945, en un pueblo denominado Nag Hammadi (del árabe “Pueblo de Alabanza”) fueron encontrados 13 códices con 52 textos gnósticos, enterrados junto a un acantilado en el alto valle del Río Nilo. La gnosis significa el conocimiento.

Su antigüedad se remonta hacia el siglo IV d. C., se trata de en copto con los evangelios de Tomás, Felipe, sobre el Apocalipsis, tratados teológicos y palabras atribuidas a Jesús. La Iglesia Católica los considera apócrifos debido a que no se reconocen como de inspiración divina.

Según el Concilio en Jamnia, un libro deja de ser apócrifo cuando reúne las siguientes características: se encuentra en concordancia con la ley mosaica, se escribió en Palestina y en hebreo, antes de la muerte de Esdras quien, bajo mandato divino, fijó la lista de libros canónicos del Antiguo Testamento.

En los evangelios gnósticos se pasa de la ignorancia a la verdad que libera y salva. “Quien encuentre la interpretación de estas palabras, no encontrará la muerte”. Son oraciones que invocan y buscan el contacto con la divinidad.

 

A continuación, breves fragmentos de los apócrifos:

De la Natividad

El propósito del texto tiene como objetivo reiterar el carácter virginal de María, aún después del alumbramiento. Es particularmente dramático el episodio de la partera y Salomé, donde esta última examina la virginidad de María:

“Por vida el Señor, mi Dios, que no creeré tal cosa si no me es dado introducir mi dedo y examinar su naturaleza (…) ¡Ay de mí! ¡Mi maldad y mi incredulidad tienen la culpa! Por tentar al Dios vivo se desprende de mi cuerpo mi mano carbonizada!”

 

Evangelio de Tomás

Este evangelio contiene una colección de 114 dichos, la mayoría atribuidos a Jesús. Algunos de los dichos de Jesús están presentes en los evangelios canónicos.

Dijo Jesús: “Los fariseos y los escribas recibieron las llaves del conocimiento y las han escondido: ni ellos entraron, ni dejaron entrar a los que querían. Pero vosotros sed cautos como las serpientes y sencillos como las palomas”.

 

Evangelio de Felipe

Afirma su subordinación con respecto a Dios y niega la corporeidad de Cristo.

“Jesús los llevó a todos a escondidas, pues no se manifestó como era (de verdad), sino de manera que pudiera ser visto (…) por ello su Logos se mantuvo oculto a todos”.

 

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