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Hormigas para admirar o temer

Las hormigas tienen una antigüedad aproximada de 100 millones de años y su éxito, probablemente radica en su organización social. Pocos grupos animales conforman sociedades y entre los insectos, además de las hormigas, sólo las abejas, algunas avispas y termitas, lo hacen.

Dentro de la familia formicidae, se consideran casi 14mil especies diferentes de estos insectos. Están entre los bichos más numerosos del planeta y presentes en todos los continentes, a excepción de los gélidos casquetes polares.

La sociedad de las hormigas consta de una o más reinas y varios grupos o castas de miles o millones de hormigas trabajadoras y estériles que cuidan a las más jóvenes, que buscan comida y defienden el nido de los depredadores.

Las hormigas macho se reproducen, pero mueren poco después de aparearse con la reina. El género se determina por la fertilización o no del huevo; los huevos fertilizados terminan siendo hembras y las gran mayoría de las hormigas son hembras.

La reina es, literalmente, una máquina de poner huevos y de ahí, el ciclo de vida pasa por larva, pupa y hormiga adulta. La vida promedio de un macho varía de horas a unos pocos días y la de las obreras, de unos pocos meses, hasta 2 años.

Aunque la mayoría de las hormigas tienen ojos, utilizan químicos para comunicarse entre sí. Están llenas de glándulas que secretan sustancias hacia el exterior del cuerpo. Cada glándula produce diferentes feromonas que son interpretadas por los miembros de la colonia por ejemplo, feromonas para comunicar la fuente de alimento, de alarma para cambiar el rumbo o incluso un químico especial para comunicar la muerte.

Las hormigas son consumidoras voraces de diversos insectos y además, realizan una importante tarea de limpieza en su ecosistema. Son depredadoras, carroñeras y polinizadoras e incluso ayudan en la dispersión de semillas y regulan las poblaciones de insectos que viven en las plantas.

Sí, sí, es cierto, las hormigas también pueden convertirse en plaga. Tradicionalmente, se les controla con productos químicos pero ello, resulta ineficiente ya que se matan también a otros organismos y tristemente, únicamente se elimina a las obreras pero no a la reina, que sigue en su inagotable tarea de fabricación de nuevas obreras.

Desgraciadamente, no existe una receta sino noticias peores. Las hormigas son muy difíciles de controlar porque cada nido consta de miles a millones de individuos y, porque cuando llegamos al extremo de querer controlarlas, es porque ya son una plaga con ¡cientos de nidos! Según los mañosos especialistas, lo mejor es impedir que lleguen pero no nos dicen cómo.

Lo que se sabe es que el crecimiento urbano sustituye el hábitat natural por uno nuevo y modificado que afecta la distribución de los organismos. Muchas especies nativas se desplazan hacia otras regiones para subsistir en tanto que otras, incrementan considerablemente su densidad asumiendo posiciones dominantes dado los nichos vacíos, ausencia de competidores y pocos enemigos presentes.

El éxito de las especies que proliferan en las zonas urbanas probablemente se deba a que son omnívoras y porque explotan pequeños espacios para anidar como grietas o agujeros.

Algunos efectos sobre la salud pueden ser vectores mecánicos de enfermedades, hongos y bacterias, además de ocasionar dolor por picaduras. Además pueden contaminar alimentos con organismos patógenos o simplemente causar malestar y estrés emocional debido a su presencia.

Otros atributos es que pueden causar destrucción de maderas y muebles, pueden destruir equipos eléctricos, aparatos de sonido y equipos de cómputo.

Aunque poca información existe sobre el correcto control de la plaga, la técnica más recomendada es la de envenenar un cebo que sea llevado a la colonia por las obreras, el complejo intercambio se encargará de aniquilar una gran cantidad de individuos.

Dependiendo de la especie y gusto gastronómico, se ha desarrollado cebos azucarados con ácido bórico, grasosos con sulfluramida y hormonas provenientes de las mismas hormigas. Otra posibilidad es aplicar ácido bórico de 0.5 al 1% diluido en agua azucarada al 10%.

Finalmente, se recomienda prevenir colocando alimentos en envases herméticos, evitar plantas que atraigan pulgones, cochinillas o chicharras y eliminar fuentes de humead.

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