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¿Su título es “La transformación”; O “la metamorfosis”?

Gregor Samsa, es un hombre que un día amaneció convertido en un enorme insecto o bicho, o parásito, o cucaracha; según la traducción con que se mire.

Curiosamente, existe un malentendido con el título que hospeda su propia historia, quizás la más popular de las que escribió Franz Kafka: “Yo traduje el libro de cuentos cuyo primer título es “La transformación”, y nunca supe por qué a todos se les dio por ponerle La metamorfosis . Es un disparate. Yo no sé a quién se le ocurrió traducir así esa palabra del más sencillo alemán”, dijo Jorge Luis Borges en una entrevista al diario El País de Madrid, publicada el 30 de julio de 1983.

La transformación (sentido exacto del título que le puso Kafka a su relato Die Verwandlung ) fue reivindicada en una edición de Sudamericana en 2005, con la traducción de Juan José del Solar y un contundente análisis a cargo de Jordi Llovet en el que hace un repaso minucioso de esta transformación y sus consecuentes metamorfosis.

En una síntesis estrecha del ensayo de Llovet, la primera aclaración que merece subrayarse es que la traducción literal del término verwandlung es “transformación”, sin excusas. ¿Qué pasó entonces?

La primera versión a otro idioma del relato de Kafka fue al español, aún antes que al francés, al italiano o al inglés. Se publicó en 1925, un año después de la muerte del escritor, en los números 24 y 25 de Revista de Occidente con una traducción anónima (¿de José Ortega y Gasset tal vez, que era su director en ese momento?), donde se divulgó por primera vez el título de La metamorfosis.

El error se multiplicó en el resto de las traducciones alrededor del mundo, a pesar de que la primera versión al inglés a cargo de Willa y Edwin Muir se editó en 1933 como The Transformation , y de que el propio Borges la tituló correctamente en su trabajo para Losada, que sin embargo la publicó en Buenos Aires en 1938 como La metamorfosis.

“El editor –explicó Borges en la misma entrevista– insistió en dejarla así porque ya se había hecho famosa y se la vinculaba a Kafka”. De modo que habrá que echarle la culpa a las leyes del mercado, ese insecto, bicho o parásito que lo transforma todo.

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