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Punto G y la anatomía sexual femenina

En 1966, con la publicación del libro Human Sexual Response, se abrió paso la poco profesión conocida como sexología a la par de las necesidades sexuales concretas de la mujer. Los especialistas dieron cuenta de que habían pocos hombres que iban a la tumba sin haber tenido un orgasmo, en tanto que eran muchas las que nunca habían experimentado uno.

Probable es también que una abrumante mayoría de las mujeres se hayan percibido en un aislamiento sexual y nunca haber estudiado su interesante anatomía sexual. Al respecto, a continuación se hace un breve resumen.

Monte de Venus

Es una especie de almohadilla de grasa que protege el hueso púbico localizado debajo. En este hueso se unen los huesos pélvicos mediante un cartílago que se ablanda durante el embarazo para separar los huesos durante el parto. El monte de Venus se divide formando los labios superiores o mayores.

Labios inferiores

Localizados al interior de los superiores, durante la excitación sexual, se cargan mucho de sangre, se congestionan y aumentan su tamaño. Según se va aproximando al orgasmo, se produce un cambio de color hacia el carmesí.

El glande del clítoris

Los labios inferiores se juntan por la parte superior, lo que protege al glande del clítoris. El glande está cargado de nervios y es un punto muy sensible que una estimulación directa, podría irritarlo. Según aumenta la estimulación, el glande del clítoris se erecta y al igual que en los hombres, se produce un cambio de forma y tamaño.

Uretra y Vagina

Debajo del glande está la apertura de la uretra y, debajo, la vagina a una distancia de tres a cuatro centímetros. Esta reducida distancia, justifica la propensión a las infecciones de vejiga.

El punto G

En torno a la uretra hay una aglomeración de vasos sanguíneos carente de nombre específico, aunque popularmente se le conoce como esponja uretral. Durante la excitación sexual, los vasos sanguíneos se dilatan y se puede notar una protuberancia a través de la pared vaginal. A esta protuberancia se le ha denominado Punto G, en honor a Grafenberg, uno de los primeros sexólogos.

Se puede explorar tocando la parte superior y frontal de la vagina. Se dice que está situado a un centímetro más de profundidad de lo que alcanza el dedo más largo de una mujer.

Resulta difícil llegar a este punto si el coito se da en posición frontal, una posibilidad es introducir el pene desde detrás. Los dedos suelen ser eficaces y directos. Durante el coito, si se pone la mujer encima, puede adoptar una posición idónea para estimular en este punto.

Eyaculación femenina

Se ha descubierto que en los orgasmos femeninod intervienen tres aguas o distintos tipos de fluidos. El primero es la lubricación, el segundo son los fluidos del orgasmo y el tercero el propio de la eyaculación, que muchas mujeres no han llegado a sentir nunca y que se libera desde el Punto G. Esta eyaculación puede ser muy abundante, produce un fluido parecido al seminal. Aunque algunas mujeres estaban completamente seguras de que se habían orinado, no se trata de orina.

El músculo PC

Palpando alrededor de la vagina, al interior, se puede distinguir los límites del músculo pubococcígeo (PC), denominado también como el músculo del amor. Una contracción de la vagina es en realidad una contracción del músculo PC, eso es lo que notarás si puedes apretarte los dedos con él. Un músculo débil produce dificultades sexuales, problemas en parto e incontinencia urinaria. Se puede comprobar el vigor del músculo PC interrumpiendo el flujo de la orina.

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