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Ondas milimétricas, tecnología 5G

Recordarás tu primer celular analógico de la primera generación 1G por allá en 1980. Bueno, pues bastaron diez años para lograr el gran saldo a internet con la llamada “telefonía digital”, los 2G.

En el 2001 se lanzó la tecnología 3G que facilitaba la transferencia de archivos multimedia, hacía posible la conectividad permanente inalámbrica y velocidad siete veces más rápida que la conexión telefónica estándar, hasta 2 megabits por segundo.

Aún más veloz es la 4G donde la velocidad máxima de transmisión de datos debe estar en 100 megabits en movimiento y hasta 1 gigabit en estado estacionario. Esta tecnología mantiene una calidad de servicio de alta seguridad en cualquier momento, lugar y con el costo mínimo posible.

Planeada para el 2020, la tecnología 5G aumenta la frecuencia de radiación a fin de incrementar velocidad de transferencia y calidad en comunicaciones, además de ampliar el número de dispositivos que pueden acceder a esos servicios.

Se espera que alcance velocidades de 1 a 10 gigabits por segundo, haciendo esta tecnología 100 veces más rápida que la 4G. Significa que ¡podríamos descargar películas en tan solo un segundo!

Pero no sólo eso, sino que también permitirá las comunicaciones masivas entre dispositivos, conocido también como el internet de las cosas “IoT” (Internet of Things). Es decir, que tendrá aplicaciones en procesos industriales, negocios, comunicaciones e incluso, en agricultura. Con esta tecnología, podríamos pensar en coches autónomos circulando por autopistas inteligentes, evitando embotellamientos y accidentes.

Ahora bien, las ondas milimétricas tiene que ver con la frecuencia y longitud de onda en donde, a mayor frecuencia o energía, menor longitud de onda; o bien, a menor energía o frecuencia, mayor longitud de onda.

Según la 5G aumente la frecuencia, la longitud de onda de sus radicaciones serán menores a las utilizadas hasta ahora. Pensemos que cada antena actual genera una especie de paraguas, debajo del cual nuestro teléfono estará conectados. A las frecuencias previstas para la 5G, el haz de radiación no se abre como paraguas sino que se dirige como si fuera una tubería, como si se tratara de una conexión por cable, concentrando la energía en una pequeña porción del espacio, mejorando calidad, conectividad y reduciendo radiación recibida por las antenas.

Es decir, con la 5G se pasará de la conectividad macro de la 4G a una conectividad proporcionada por pequeñas antenas MIMO (Multiple Input, Multiple Output). Estas antenas generan múltiples haces de radiación que conectan dispositivos con la antena, lo cual, requiere un gran número de antenas, más pequeñas que emitirán menor intensidad que localizaremos dentro de los edificios como las actuales redes WiFi.

En resumidas cuentas, se hará la transición de una cobertura en todas direcciones a una conectividad que calcula mejor trayectoria para cada dispositivo mientras incrementa la eficiencia y reduce el número de señales por todas partes.

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